23.

Anastasia se quedó perpleja mientras la observaba, no podía creer que de verdad las cosas habían resultado así de fáciles para ella.

— ¿Por qué haces esa cara? Te ves como si estuvieras constipada. — Erick rompió el silencio y la sacó de la burbuja en la que se había encerrado mentalmente. — ¿Hubo algo que nos hizo falta acaso? ¿Quieres que nos regresemos a comprarlo?

Anastasia hizo una mueca. — ¿Es una broma? Los asientos traseros están a punto de explotar con tantas bolsas, por no hablar del
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