POV: Zara Caldwell
—Iris… —gimoteo al teléfono—. Me torcí el tobillo. Creo que…
—¿¡Qué!? —exclama al otro lado—. ¿De qué hablas, Zara? ¿Cómo que…? Oh, Dios, no. Dime qué pasó.
—Ven a verme.
—¿Estás llorando?
—Solo ven —insisto y cuelgo, dejando caer el teléfono sobre la cama.
Intento apoyar el pie en el suelo, pero apenas lo rozo, un dolor punzante me arranca un gemido y las lágrimas vuelven a brotar. Está hinchado, enrojecido por el maltrato que recibió. Solo ruego que no sea un esguince.
Cua