Me quedo un rato en blanco, mirando en la dirección por donde desapareció ese hombre. Me pregunto si la verdadera bendición de esta segunda oportunidad radica en lo que tengo o en el privilegio de ver de cerca semejante monumento… incluso sentir su presencia antes de que se esfumara de mi vista.
Salgo de mi ensimismamiento cuando una mano en mi hombro me hace dar un respingo. Me giro alarmada y me encuentro con Iris, quien me observa con curiosidad antes de alternar su mirada entre la dirección