— Oh, — dijo ella suspirando cuando vio la enorme casa que reinaba sobre un terreno elevado en el extremo de un camino de tierra. — Es maravillosa. — se bajó del coche y giró lentamente en un círculo, disfrutando de la vista de los altos árbolesy las colinas. —Qué hermoso lugar.
Se dio cuenta de que a ella le encantaba. La maravilla en su expresión era auténtica y se acercaba al reflejo de lo que él había sentido la primera vez que había visto el terreno.
— Gracias. Me alegra que te guste.
—