Irina se quedó observando fijamente a quien se suponía era Adriana, pero quien acababa de descubrir que no lo era y eso finalmente explicaba un sinfín de cosas. Como por ejemplo: su comportamiento desafiante y esa actitud de intocable. La Adriana que conocía había sido una sumisa sin remedio que estaba dispuesta a aguantar el golpe antes de crear problemas.
—Entonces esta mujer nos ha estado engañando… —murmuró tratando de unir los puntos en su cabeza.
—¿Eso fue lo único que escucho de todo lo