Adhara no había dejado de reprocharse su fracaso. Al parecer había subestimado a Oliver, no era un hombre tan fácil de engañar. Era un lobo astuto y experimentado.
—¿Y ahora qué haré? —se preguntó a sí misma, estando sola en la habitación de su hermana.
Sin mucha claridad ni deseos de complicarse, decidió dejar el tema del plan a un lado y se concentró en seguir recabando información. La única manera que conocía era seguir hojeando el diario de Adriana.
Lo último que había leído sobre su extr