151. Cicatrices familiares
Erik, con un nudo en la garganta y los ojos empañados por recuerdos dolorosos, se apresuró a explicar:
—Pero ya no eras tú en ese momento, padre. La Sombra Voraz te había consumido casi por completo... —Su voz se quebró ligeramente mientras se encogía de hombros, como si intentara sacudirse el peso de esos recuerdos—. Intentaste matarme, me... torturaste durante días, alegando que el reino no necesitaba otro heredero. Pero antes de acabar conmigo, quisiste "jugar"... —La última palabra salió com