Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Adriana:
Me despierto con un reguero de besos en la espalda. Estoy un poco desorientada y me toma unos segundos entrar en consciencia, pero de inmediato caigo en cuenta de que no estoy en mi habitación, dado que el espacio es mucho mayor al mío.
—Adriana… — su voz ronca se escucha en la penumbra y me giro para verle.
Tiene el pelo y la barba revueltos, una sonrisa amplia en los labios, invita a probarlos.







