Mundo ficciónIniciar sesiónNarra Adriana:
Me quedo mirándolo unos segundos y finalmente suelto una carcajada.
—¿De qué demonios estás hablando? Si acabo de casarme contigo —levanto el dedo anular para evidenciar, con el anillo, mis palabras.
Debo de estar alucinando porque no puedo creer que todo esto sea cierto. Se supone que me acabo de casar con él, que hemos firmado un acuerdo y que, ante mi repentina revelación de sentimie







