Los días pasaron rápido. Pronto, Alba se encontró en la noche antes de la boda.
Evan la invitó a salir con él, y se negó, dijo que estaba muy nerviosa, y más tarde él salió con Raúl.
Alba no podía creer que estaba ahí, justo en medio de la noche, mañana sería la esposa de otro hombre, uno que no conocía, uno que no amaba. Rhys estaba muerto, como sus sueños.
Miró su reflejo, sintió un dolor que no soportaba.
Tocaron a la puerta, tuvo miedo de abrir, ¿Y si era él?
—¿Alba?
Esa voz no era de