—Ve y dile a tu padre, debes llevarlo al hospital de Barza.
—¿Te avisaron que está… muerto?
—No, aún no encuentran su cuerpo, pero deben irse. Me encargaré de Mariza.
Enrique asintió, se puso su abrigo y fue hasta la habitación de su padre.
A solas, Silvia llamó a Mónica.
—Ven cuánto antes.
—¿Qué?! Acabo de parir hace un día, mujer.
—No me importa si acabas de parir o de ver al mismo diablo, te quiero aquí y trae a ese niño.
—¿Qué? ¿De qué hablas? Tú tendrás una bebé, la hija de Mariza, y tu beb