Jorge llegó a casa y encontró el portón abierto, eso lo sorprendió.
Entró en su auto, y cuando bajó, no pudo evitar escuchar fuertes gritos que lo sobresaltaron.
La puerta principal estaba cerrada, pero escuchó un claro grito de auxilio, sin embargo, la puerta no estaba cerrada con llave, por lo que, al intentar abrir, la puerta cedió y se abrió.
—¿Luca?
—¡Auxilio! ¡Ayuda!
La voz de una mujer gritando alertó a Jorge, el hombre no llevaba un arma, llamó con rapidez a sus guardias personales, les