Capítulo: Sé que volverás.
Un mes después.
Mía estaba en casa, al fin, sin embargo, Arturo no dejaba de cuidarla como si fuera su pequeño bebé.
—Estoy bien, Arturo.
Él negó y sentado frente a ella la alimentaba con sopa caliente dándole la comida en la boca.
Ella sonriò, no evitó sentirse encantada con él. ¿Cuánto había soñado con tener todo el amor de ese hombre? Bueno, ahora era realidad.
Mia mirò a los ojos del hombre fijamente.
—¿Te casarás conmigo otra vez, de verdad?
Arturo se sorprendió con su pregunta.
—¡Claro qu