Capítulo: Plan siniestro.
—¡Cállate, Enrique! Tu hijo estará protegido, tendrá su herencia, tendrá dinero, nada le faltará, pero para ti, no habrá nada, ahora puedes irte de mi casa.
Jerónimo caminó, y un empleado le ayudó llevándolo a su habitación.
Jorge estaba perplejo, intentó irse, pero Enrique cerró su camino.
—¿Estás feliz de quitarme lo que es mío?
Jorge sonriò.
—No lo olvides, Enrique, el dinero que fundó la empresa que tanto deseas, el primer dinero que fundó la mansión y todo lo que tenemos, fue de mi madre,