Capítulo: Manzana de la discordia.
Mariza enloqueció, corrió a buscar al niño en cada lugar, le preguntaba a la gente, pero nadie le hacía caso, fue con los guardias, pero antes de llegar a ellos, escuchó una voz.
—¡Mamita!
Mariza conocía esa voz, se giró y mirò a Luca en los brazos de ese hombre.
—¡Luca, mi amor! —exclamó y lo arrebató de esos brazos.
—Lo siento, lo encontré deambulando, no sabía que era tu hijo, Mariza.
Mariza reconoció al hombre, era Augusto, el hombre de Barza.
—¿Qué haces tú aquí?
El hombre sonriò.
—Pues,