Al dìa siguiente.
Luca notó a Catalina un poco triste, se acercò a ella.
—¿Qué pasa, amor? ¿No te agradó la terapeuta?
—Sí, pero, me siento un poco asustada, paranoica, y no quiero eso.
Luca la entendió.
—Vamos al centro comercial, quiero que compremos cosas para la bebé.
Los ojos de Catalina se iluminaron.
—Pero, no sabemos si nos quedaremos con la bebé —dijo tocando su vientre de forma instintiva.
Él estaba de acuerdo, tomó su mano.
—De todas maneras, si no lo hacemos, será cuidada por nuestra