Cuando el doctor salió, Silvia lo atosigó con mil preguntas.
—El bebé, está desarrollándose bien, no perdió el embarazo, pero ahora deberá estar en reposo absoluto, por lo menos hoy y mañana estará aquí en el hospital.
Silvia y Enrique pudieron por fin respirar profundo, sintieron alivio.
—Sin embargo, la paciente quiere llamar a la policía.
Enrique estaba dudoso.
El doctor los dejó solos.
—¡No puede denunciar este hecho!
—¿Y por qué no? —exclamó Silvia.
—¿Quieres que descubran que fueron usted