—Mia…
Mia se sentó sobre la cama, limpió sus lágrimas.
—¿Por qué dices eso sobre los celos? Dime, ¿Es que a ti te gusta Luca…?
—¡No! Es por Darina.
Catalina frunció el ceño.
—¿Darina?
—Darina es mi madre.
Catalina abrió ojos enormes.
Ella sabía sobre lo que Darina vivió y tuvo una hija, ahora sabía que Mia era esa hija, sus ojos se llenaron de lágrimas.
—¡Mia!
—¿Lo sabes todo?
Catalina asintió, se abrazaron.
—Quiero ayudarte, Catalina, como no pude ayudar a mi propia madre, quiero que tú seas fe