Al día siguiente.
La familia se encontró en el desayuno.
Enrique lanzó una mirada severa contra Amaranta, pero ella ni siquiera se dignó a mirarlo, y eso hizo que el hombre odiara màs.
Luego del desayuno, Jerónimo pidió que alistaran todo para la cacería.
—Todos deben participar, excepto las embarazadas, que quiero que vayan hacia el lago, donde las estarán esperando para que arreglen el picnic que disfrutaremos para celebrar al mejor cazador.
—Yo prefiero ir con mi esposa, padre…
—Jorge, no,