—¡Demonios! —exclamó Luca, incrédulo de que hubiese pasado eso.
Mirò a su hermana.
—¿Sabías qué ocurriría?
Helena negó, pero se acercó a él.
—Luca, mira mis ojos, no nos hagamos tontos, sabes que Mia ama a Luca, casarse contigo por despecho no lleva a nada bueno, tú tampoco lo amas, solo querías vengarte de Catalina, por favor, eres mejor que esto.
Luca hundió la mirada.
—¿Por qué no me dijiste que viste a Catalina?
Helena lanzó un suspiro.
—No quería herirte, pero si la vi, parece que eligió