—¿Dónde está Jorge? —exclamó asustada
—Se fue.
Ella asintió, decepcionada.
—Quería salir, pero… tuve miedo…
Èl sonriò, la abrazó.
—Hiciste bien, porque… Jorge me odia.
—¿Qué? Pero…
—Escúchame, mírame, Amaranta —dijo y acunó su rostro—. Debes entenderlo, ahora Jorge es nuestro enemigo.
—¿Qué? —exclamó incrédula de sus palabras, ella se alejó con rapidez.
—¡Eso no es cierto!
—Jorge quiere robar mi herencia, por eso quiere perjudicarnos, ahora que sabe que te amo a ti y me amas, quiere alejarnos, s