ROMÁN
ANTES ESE MISMO DÍA…
— Quiero respuestas, Alfred—. Estamos parados debajo de Esmeralda, la grúa a nuestra izquierda está terminada por el día, pero le ordené al conductor que dejara la larga cadena y el ancla colgando unos metros por encima de la cabeza de Alfred. No se va a caer, pero me divierte verlo retorcerse.
Mirando hacia arriba cada pocos minutos. Transpiración. Intento moverme, pero un solo arco de mi ceja lo hace detenerse.
Coño.
—Señor, yo…
—Tienes diez segundos para darme un n