Capítulo 130

Convencer a Becca que se quedara a descansar fue una tarea titánica.

Tanto así que decidimos poner a unos de los hombres en la puerta de su habitación.

Me remuevo cuando el sol de la mañana se filtra por las cortinas de la habitación y una sonrisa se extiende por mis labios cundo siento los besos húmedos que Ares deja sobre mi vientre y sus manos se posan en mis muslos abriéndome para él.

Lo miro aún soñolienta.

—Buenos días para mí —susurro cuando su boca cae entre mis piernas y me come con ve
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