7. Bienvenido

Isabel

Hoy tengo junto en la empresa, en verdad no entiendo para que es "indispensable" mi presencia; en fin, me levanto temprano y llegó antes de la hora acordada. Nunca tuve oportunidad de venir a una de estas, y vengo con toda la disposición de aprender.

Paso por un café como toda buena ejecutiva, jaz ja, ja, estoy loca, yo ni idea tengo de negocios o administración, digamos que papá no corrió con la suerte de su socio, ni mi hermana ni yo, nos interesamos por aprender el negocio. Y por eso ahora dependemos del monta cuernos de Leandro.

—Buen día —saludo en recepción —soy Isabel Camarena, me citaron a junta de accionistas.

—Buen día , deme un momento —revisa su sistema unos segundos —aqui tiene, es su pase para todas las áreas, la junta se realiza en el piso gerencial, puede tomar el ascensor del CEO, ese la llevará directo, que tenga un hermoso día , hasta pronto.

¡Wow! Super eficiente el personal aquí, hago lo que me dice, llegó al piso y me presento con la secretaria, quién me indica la sala donde se llevará a cabo la junta. Al entrar, no hay nadie más, tomo lugar en un asiento intermedio, no le quiero perder ningún dato importante; el primero en llegar es papá.

—Mi amor, ¿cómo estás? No has ido a visitarnos a tu madre y a mi —me abraza y me lleva a un asiento cerca de una de las cabeceras.

—La verdad, aún estoy enojada con ustedes y no quiero tener que verlos así, quería calmar mi mente antes de poder verlos nuevamente, pero ya que te adelantaste —oevanto los hombros resignada —¿cómo ves?

—Entiendo perfecto y tampoco te pido que nos perdones, yo solo...

—Buenos días —saluda mi suegro entrando con ese aire de superioridad que lo caracteriza—¡Querida Isa! —se acerca y me abraza con gusto real —pense que no vendrías, me da mucho gusto tu presencia hoy, ¿no lo crees? —se direje a papá.

—Por supuesto, es mi hija, soy el más feliz de verla tomando el lugar que le corresponde —ambos se ven directo a los ojos, como si cada uno quisiera quemar al otro.

—Si, a mi también me da mucho gusto estar aquí con ustedes —ambos hechan chispas, ¿que diablos pasó aquí? —vengo super emocionada de por fin ser parte de la junta, y de aprender de los mejores.

—Eso suena bastante bien, creo que tu hermana no tenía está visión de grandeza, eres la mejor opción para ser la señora Arriaga.

—No creo en la necesidad de mencionar a Rocío, ella ya esta haciendo lo que realmente le importaba siendo perfecta como Rocío Camarena, la hija mayor de la familia; así son los destinos, mientras algunos tienen la oportunidad de vicir sus vidas, otros tenemos que modificar nuestros plane para garantizar nuestros futuros —todo lo digo con una sonrisa conciliadora, creo que eso lo molesta más.

—Tampoco te enseñaron modales tus padres Isabel —afirma con la mirada llena de rabia.

—Por el contrario querido suegro, me enseñaron más modales y sobre todo respeto a mi pareja, por lo menos más que ustedes a mi flamante esposo desaparecido —aleteo las pestañas burlandome.

El hombre se queda en completo silencio, veo como sus puños se cierran hasta quedar blancos; tal vez no conozca nada de este  mundo de negocios, pero mi madre me enseño que el respeto se gana, y sí, no somos la familia perfecta, pero no voy a dejar que ese que se decía amigo de mi padre, venga ahora a tratar de humillarnos. 

Eso es algo que tengo que hablar con mi padre después de que acabe la junta, no me cabe en la cabeza en que momento esa amistad que los llevó a crear su propia empresa como socios igualitarios, ahora se vean como el peor enemigo del otro. Siento la mano de papá tomar la mía para indicarme que tome asiento, mientras mi suegro se aleja al otro extremo de la mesa, más no toma el lugar principal.

Poco a poco la sala se va llenando con los mienbros de la junta, a la vez que el lugar se inunda de aroma a café; las carpetas se encuentran frente a nosotros y a pesar de ya estar las sillas ocupadas, aún se espera a alguien más. Giro a ver a papá que parece entender mi duda, él solo asiente y mueve sus labios con el nombre de mi marido.

—Bien —se levanta mi suegro —creo que tendremos que empezar la junta sin el presidente presente —sonríe sarcástico y todos le siguen el jueguito a excepción de mi padre y yo.

—Disculpe señor Arriaga —levanto la mano antes de que pueda continuar —no cree que es una falta de respeto que su hijo, mi esposo, nos haya hecho esperar casi dos horas y que aún no llegue, me parece que se nos debe una explicación —fuego le sale por los ojos.

—Creo que eso lo deberías responder tú querida nuera, es tu esposo, como bien dices —buen gancho.

—No, a mí solo me avisaron que el se quedaba España, no me dio más explicaciones, pense que al ser su padre usted tendría más información que yo —jaque mate.

—Buen día disculpen la tardanza, ya saben mi esposa es...

—Bienvenido cariño, tenemos dos horas esperando por ti

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