Mundo de ficçãoIniciar sessãoLeandro
Llegamos al hotel, la niña sigue con su berrinche y no me dirige la palabra, todavía de que salvo su reputación, la inconsciente cree que no ha hecho nada mal, no puedo creer que yo tenga que pasar por esto, el presidente de la empresa más importante del continente, se rebaje a cuidar a una escuincla ebria. —Ve a dormir —mi voz es fría, me molesta que vaya en mi contra siempre. —No quiero, arruinaste mi noche; yo no te puse peros cuando dejaste esa nota, no te busqué, no te arme un escándalo, y el señor que hace, buscarme y sacarme del lugar como un costal de papas, entiendes que si mañana aparecemos en los diarios será tu culpa ¿cierto? —¿Mi culpa? La que estaba haciendo un show eras tú, yo solo te saque de ahí para que nadie malinterpretara tu actuación, deberías darme las gracias. —Ja, eres increíble, no tienes ni la menor idea de lo que estamos pasando, serás más grande de edad que yo, pero sigues siendo un tarado que no ve más allá de su nariz. No todo gira a tu alrededor señor Arriaga. Habemos personas que no vivimos del que dirán, pero no quiero que me confundan con una libertina a la que su esposo tiene que sacar a rastras de cualquier lado, no quiero que se me etiquete así, tengo perfectamente grabado que esto solo es un contrato —su voz se quiebra —y no por eso voy a permitir que por tu culpa la gente hablé mal de mi. Y sí, tal vez estoy ebria, pero lo suficientemente cuerda como para saber que solo estás molesto porque se dañó tu ego. La veo entrar al baño y escucho su llanto, tomo el móvil y envío un mensaje a mi asistente, esa no es la Rocío que yo conozco, además se ve mucho más joven de lo que recordaba, algo hace clic en mi cerebro, pero no puede ser, no, es imposible, el contrato decía que la hija... ¡Me lleva el carajo! —Isabel —me acerco a la puerta —no sabía que eras tú, hubo una confusión y me porte muy mal contigo hace un rato, no era mi intención lastimarte —se abre la puerta de golpe. —Nadie tenía idea de nada, todos aquí me utilizan como su títere, mis padres, los tuyos, hasta mi hermana y ahora también tú, no necesito tus disculpas, solo déjame en paz —cierra la puerta de un jalón y pasa por mi lado para entrar en la cama. Me quedo un largo rato mirándola, tiembla entre las sábanas, está llorando. Sin darme cuenta he dejado de pensar en Lina bastante tiempo, las palabras de Teo llegan a mi mente, me siento en el sofá con la mirada perdida en esa frágil figura. Tal vez mi amigo tenga razón y debo empezar a considerar a Isabel como una esposa de verdad. Isabel En algún punto de la noche me quedé profundamente dormida, siento los ojos hinchados, me levanto y me dirijo al baño para lavar mi rostro, me quedé con el maquillaje, debo parecer un payaso. Abro la llave y equilibro la temperatura del agua, por suerte mi hermana usa los mismos productos de limpieza facial que yo, así que sin problema empiezo a retirar el rimel corrido, y los restos que parecen manchas en mi piel. —¡Aaaah! Tapate, tapate, tapate, tapate —ni cuenta me di de que Leandro se estaba bañando y el muy exhibicionista sale secando su cabello pero sin nada abajo. —Por favor, somos esposos. —En papel, solo en papel —aclaro y con los ojos cerrados busco la puerta para salir, para mí mala suerte lo que tocó no es la puerta. —¿Terminaste de tocar? — se burla. —Pervertido —grave error, abrí los ojos antes de tiempo —dejame salir ya. Escucho su risa a lo lejos, aprovecho que se queda en el baño y me cambio rápido por un conjunto casual, guardo todo en la maleta y salgo para esperarlo en el lobby. Degenerado, pero uno con muy buen cuerpo, ¿por qué a mi, por qué a mi? Dos horas más tarde, nos encontramos abordando el vuelo a Barcelona, el fue quien eligió el destino, así que estaremos una semana completa solos tratando de sobrevivir al otro, La verdad no me importa entablar una charla, así que acomodo mi asiento y me dispongo a dormir durante diez horas sin interrupciones. —Puedes seguir mirando —su voz llega a mis oídos en eco. Me despierto de golpe con la cara bañada en sudor, tragame tierra y escupeme en Hawaii; esto no tenía que haber pasado, y todo por esa mala costumbre de levantarme sin terminar de despertar. —¿Te encuentras bien? Estás bañada en sudor —me ofrece una toalla facial y solicita apoyo a una azafata. —Digame señor. —Mi esposa se siente mal, tendrán algo para el mareo o la fiebre —respira Isabel, respira. —No se preocupe señorita, solo fue una pesadilla, no hace falta medicamento, me puede traer mejor una botella con agua por favor. —¿Pesadilla? —Si, con un monstruo horrible, tú entiendes —la señorita regresa con el agua y me giro para no verlo más. El reto del viaje es tranquilo, me pongo a hacer unos diseños que tengo pendientes para un posible trabajo, así que no le pongo atención a Leandro y dejo de pensar en su, bueno ahí . Llegamos al aeropuerto Josep Tarradellas, el guía ya nos espera y nos lleva al hotel, estoy tan aburrida que solicito me lleve a mi primer recorrido en cuanto dejemos las maletas, pienso que Leandro se queda en el hotel, sin embargo, se une a mi recorrido, ¿que comió este que anda muy pegadito a mi? Solo espera que el efecto le dure poco, no lo quiero mucho tiempo cerca.






