Sin embargo, Felipe no esperaba que la novia de Jeremy fuera Madeline y que ésta le siguiera la corriente, para aceptar las escrituras de la mansión.
Al ver los ojos firmes y decididos de Madeline, Felipe no quiso exponerse más a un desaire.
No entendía la reacción de Jeremy. Era evidente que Jeremy estaba hipnotizado y que no podía sentir nada por Madeline, pero los ojos de Jeremy, cuando miraba a Madeline, eran muy amables, incluso cariñosos.
Cuanto más pensaba en ello, más se irritaba.
Aq