Aeropuerto de Glendale.
Con la mano de Jackson en la suya, Madeline entró en la sala VIP.
Eloise y Sean los siguieron.
Un camarero había traído un sabroso desayuno para ellos, pero Madeline no parecía tener mucho apetito.
El malestar la invadía por dentro, aunque su causa era desconocida.
Eloise se levantó, para sentarse al lado de Madeline, antes de tomar finalmente la mano de ésta entre las suyas y, tras un largo momento de reflexión, dijo con los ojos llenos de lágrimas: "Eveline".