"¡Ah!".
Ava gritó por instinto, y en ese instante, las luces de la oficina se apagaron de repente.
Aunque Ava tenía una personalidad usualmente despreocupada y una conciencia clara cuando se trataba de lidiar con la gente, seguía siendo una mujer, después de todo. Era inevitable que no sintiera un poco de pánico y miedo al enfrentarse a una situación tan inesperada.
Lo que aterrorizó aún más a Ava fue la sombría voz de una mujer que apareció de la nada. "Ava, Dios siempre está mirando. Si te