Antes de que Naya pudiera terminar su frase, Raegan le dio una bofetada en el rostro.
Naya soltó un grito de dolor. Sorprendida, se sujetó la mejilla mientras levantaba la cabeza para mirar a Raegan.
“¡¿C-Cómo se atreve a pegarle a mi hija?!”. La señora Méndez se apresuró a acercarse para defender a Naya mientras miraba con rabia a Raegan. “¿Ha dicho algo malo mi hija? ¡Ava es una zorra! ¿Quién se cree que es para interferir…?”.
“Porque soy la madre de Ava. Porque como madre, ¡es mi instinto