Cuando escuchó aquella repentina pregunta de Shirley, Carter se paró en seco mientras empujaba la silla de ruedas de Shirley.
Miró el mar que brillaba bajo el atardecer, pero no había luz en sus ojos.
Sonrió sin entusiasmo.
“No hay ‘si no’ en este mundo”.
Respondió, y luego preguntó, riéndose.
“Si hubiera ‘si no’, y si pudiera volver a la primera vez que te conocí en la calle, ¿Crees que te volvería a ayudar?”.
Después de meditarlo, Shirley mostró una sonrisa impotente y burlona.
Ella cre