Una dulce esposa para el Mafioso. Capítulo 15. Todos le tenemos miedo.
— Señorita, despierte por favor. — Pidió Rosa preocupada al ver lo mal que Mia estaba, ella tenía una fiebre muy alta y era difícil de poder bajarla cuando no estaba tomando ningún medicamento.
Mia abrió los ojos débilmente, los sentía demasiado pesados.
— Me duele mucho la cabeza y tengo frío. — Se quejó, mirando a Rosa que no dejaba de fruncir el ceño.
— Lo lamento mucho señorita, no he podido conseguirle ninguna manta ni nada parecido, sabe cómo es su padre. — Suspiró Rosa, viendo como lo