Una dulce esposa para el Mafioso. Capítulo 12. Serás mía para siempre.
Mia miró a su alrededor y dio un paso al frente, con sus manos temblando, sintiendo un ligero sudor en su frente y en su mano sosteniendo ese pequeño objeto que le pesaba tanto, empezándolo a sentir como un instrumento de tortura y con su corazón latiendo a toda marcha, intentó abrir la puerta de la oficina de Jacob con la mano que le quedaba libre, pero al darse cuenta de que está estaba cerrada, estaba por retirar la mano cuando escuchó una voz que no reconocía.
— ¿Qué es lo que está haciend