HUNTER
Mi mirada no se puede apartar de la mujer rubia de ojos azules que se cuelga de mi brazo, al mismo tiempo, soy consciente de las miradas llenas de lascivia que le lanzan algunos invitados cuando creen que no los veo, pero se equivocan, claro que me doy cuenta de ello.
Glyndon me devuelve la sonrisa y trago grueso al ver sus labios rosados y húmedos. Ella es perfecta, pero no es…
—Davina —dice en voz baja.
—¿Qué? —pregunto confundido.
Ella me mira con el ceño fruncido.
—Me refiero a