POV XAVIER
Habían pasado cuatro meses desde que intercambiamos nuestros votos en aquella habitación VIP del hospital.
Mi matrimonio con Paulina había transcurrido exactamente como lo habíamos acordado: un matrimonio de mera formalidad.
Irónicamente, gracias a ese acuerdo tan tranquilo, la salud de mi madre había mejorado.
Y eso que los médicos habían asegurado que no sobreviviría mucho tiempo.
Con Paulina viviendo en la mansión Mendoza, mamá se sentía mucho más tranquila en casa.
Debía admitir