Xavier tomó mi mano mientras permanecíamos de pie frente al restaurante.
Levantó la vista hacia la lluvia torrencial y luego volvió a mirarme.
Por un instante, distinguí aquel brillo travieso en sus ojos.
—¿Sabes qué era lo que más me gustaba cuando era niño? —preguntó Xavier.
Negué con la cabeza.
—Ni idea.
Sin previo aviso, Xavier me arrastró directamente bajo la lluvia.
Solté un grito cuando el aguacero helado me empapó de pies a cabeza en cuestión de segundos.
Intenté apartarme, pero él solo