Sin darme cuenta, solté un largo suspiro al entrar al aula y ver que Alistair ya estaba sentado. Incluso me había guardado un asiento.
Maldita sea.
La loca idea de Nina estaba consiguiendo que me sintiera incómoda.
—Después de clase tienes que pedirle ayuda —susurró Nina a mi lado.
—No.
Me detuve en la entrada.
—¿Qué crees que es Alistair?
—¿Tu caballero de brillante armadura?
Fui directamente hasta donde estaba Alistair y me senté a su lado en silencio.
Por accidente, nuestras miradas se encon