Capítulo 29: Pequeña ayuda.
¡BUM!
—¡AY! —gritó Serenia cuando el Conde Hansel Ruwer la agarró del brazo y la empujó con fuerza contra la pared, sujetándola de ambas muñecas a la altura de su cabeza.
El hombre de cabellera castaña, se inclinó hacia ella y susurró:
—¿Y si te dijera que sé quién te envió ese cofre? ¿Creerías que conozco tu plan? Sé lo que estás tramando a espaldas del Rey.
Su voz era un susurro amenazante, pero Serenia logró mantener la calma, sin mostrar ni una pizca de sorpresa.
—¿Realmente lo sab