Capítulo 30: Juego peligroso.
—¡Espera! —exclamó la Reina, posando su mano sobre el brazo del Rey.
Bertrand la miraba con una mezcla de curiosidad y desafío, su expresión seria e indescifrable.
Los ojos dorados de Serenia se encontraron con los del alto hombre pelirrojo que estaba detrás de ella.
Sintió que le costaba respirar, y la tensión en el aire se volvía electrizante.
—No entiendo por qué te resistes. ¿Has mentido al decirme que te sentías incómoda? —dijo él, su voz baja y firme. Serenia retiró su mano, sintie