El majestuoso salón dorado, se había vuelto un lugar donde ese nuevo Rey practicaba su esgrima, arquería, entre otros usos armamentistas.
El alto Rey pelirrojo se preparaba para demostrar su maestría en el arte de la arquería.
Con el arco en mano, su mirada se fijó intensamente en el blanco, a diez metros de distancia.
—No huirá. Su hijo no irá con ella —la voz grave del Rey resonó en el vasto salón, cuyas paredes doradas reflejaban su autoridad. Una sonrisa maliciosa se dibujó en sus lab