Capítulo 10: Las tres reglas.
El Rey Bertrand, comenzó a caminar hacia Serenia. Cada respiro de esa mujer, se volvió pesado, hasta que contuvo el aliento cuando él quedó a un único paso de distancia a ella.
Serenia sintió las miradas de todos los que estaban en las afueras del palacio principal, sirvientes, guardias, el ministro y uno que otro noble de la capital.
Ella se quedó inmóvil, viendo cómo la mano enguantada de blanco de su marido se movía hacia ella, posándose en su cabellera, casi como una sutil caricia, en