26. Promesas...
Capítulo 26. Promesas que ya no salvan
Santiago lo tomó. Lo abrió con la misma precisión quirúrgica con la que había desarmado tantas veces los expedientes judiciales de su abuelo. Cuando empezó a leer, el silencio se volvió espeso. Con cada línea que avanzaba, su ceño se fruncía más y más, sus ojos prácticamente estaban hundidos luego de leer tremenda maldad.
Al final, bajó la carta.
-- ¿Tú lo sabías? ¿Es acaso está la carta que estabas buscando?, la que decías estaba en tu carpeta --
-- No --