La brisa fría golpea suavemente su rostro, ondeando su cabello cobrizo, cierra los ojos sintiendo el viento fresco. Por un momento logra olvidarse de todo, solo se dedica a disfrutar de ese instante que le transmite serenidad, una completa calma y paz. Luego de haber llorado como nunca antes lo había hecho, Willow decide volver a casa.
—¿Segura que no quieres que te lleve? —le pregunta Oliver por cuarta vez.
—Sí, tranquilo. Caminaré un rato, el aire fresco me hará bien —alega colocándose el abr