Antes, cada vez que Dalila había sido la encargada de determinar el lugar, algo había salido mal. Esta vez quería asegurarse de que no hubiera sorpresas.
Ella solo tenía un objetivo y era obtener el cuerpo de Camilo. Quería que Camilo fuera enterrado en paz y ya no anduviera a la deriva. Pero Dalila, al otro lado del teléfono, se enfureció.
—Julieta, no te olvides que la decisión está en mis manos.
Julieta resopló.
—Creo que eres tú quien lo ha entendido mal. Si quieres ser la señora Cisneros, t