Renzo respiró hondo.
—Señor, está luchando contra usted mismo.
Tal vez era porque el forastero veía la situación con más claridad que los involucrados, pero, en opinión de Renzo, la persona a la que Leandro amaba era Julieta.
Dalila fue la que inició este drama y era la que creaba constantes conflictos, pero Leandro solo le tenía gratitud, no amor ni cariño.
El demonio que vivía en el corazón de Leandro era él mismo.
Después de que el auto arrancara, Leandro encendió otro cigarrillo. Lo sostuvo