Capítulo XVIII. Sin razón
Adriana necesitó una hora extra de trabajo para poder someter con totalidad a Abdiel, ya se la he pagado y le dado de propina un collar y un par de aretes de rubís, no debe ser fácil acostarse y dominar a un hombre tan físicamente sin gracia. También la tuve que sacar por una de las puertas traseras para que los empleados de seguridad no empiecen a sospechar de que hay una prostituta dentro de la casa, eso convertiría mi nuevo hogar en un burdel de mala muerte, pese a que los propios porteros c