Capítulo XLII. El primer cambio
- Buenos días - escuché una voz lejana a mí - buenos días, ya es hora de que se levanten - alguien jaló las sábanas de mi cama y yo me despierto espantada.
- ¿Usted quién es? ¿Y por qué ha entrado en mi habitación? - le pregunto mientras estiro mis brazos.
- Eso no es lo que importa ahora mismo, ustedes no tienen más de 40 minutos para bajar a desayunar y ponerse en pie, luego de eso los espero en el segundo jardín y más vale que lleven ropa cómoda puesta - sentencia - ¡Arriba muchacho! - le di