37. Sin poder sobre si mismo
Termino de entrar a casa y cierro la puerta tras de mí, no quiero iniciar una pelea, pero me está costando contener las llamas de enojo que crecen a niveles alarmantes en mi interior, miro a mi madre, tiene el rostro en alto, en espera de que le diga algo.
— ¿Por qué lo hizo? Yo me iba a encargar de eso.- me siento desplazada, e impotente que ella tomara las riendas de una decisión que solo me correspondía a mí.
— No le veo el problema, después de todo yo fui quien te consiguió ese empleo.- le