30. Persecución a distancia
— Déjame decirte que esto es acoso...
La voz de Alexis irrumpe en mi atormentada mente, en parte está bien, necesito ignorar estos pensamientos intrusivos que me están volviendo loco, estamos estacionados en un auto blanco con vidrios completamente polarizados esperando fuera de la cafetería que Dania salga de trabajar y seguirla, necesito saber si se va a reunir con ese idiota.
— Tú cállate... don me hago pasar por un ladrón. - suelta una carcajada, entró a robar a la casa de un político que l