Lo toma por sorpresa mi feroz y desinhibido ataque, pero él responde sin resistencia alguna.
¡La intensidad de nuestro beso estalla!
Nos convertimos en un enredo de brazos, manos, manos y brazos. Ya no sé lo que estoy haciendo y, dadas las circunstancias, ya no sé qué esperar, pero en este momento quiero sentir su olor, su sabor y eso es lo que estoy haciendo. Basta de ser racional, ya veré qué hacer después, por ahora, lo quiero aquí y ahora.
Desgarré su chaqueta, tiré de su cuerpo para abrazar