—Te he extrañado tanto —susurró Kenny con suavidad.
Apenas cruzó la puerta de embarque del aeropuerto, estrechó de inmediato a Elly entre sus brazos y le plantó un tierno beso en la frente, ignorando el bullicio de la gente que transitaba a su alrededor.
Elly sonrió, entregándose a la calidez del abrazo. Sin embargo, al apartarse un poco, notó las marcadas ojeras bajo los ojos de su prometido.
—¿No estás exhausto? El horario de vuelo desde Montana debe de haber sido agotador.
—Por ti, sería cap